Las grandes civilizaciones Prerromanas del Mediterráneo

Con el termino cultura mediterránea se hace referencia a todo lo que nació y se desarrolló en aquella área geográfica incluida entre Asia Central, norte de África y Europa Meridional: centro y corazón de esta nueva civilización fue Grecia, región de tránsito donde entre el 2300 y el 2200 a.C. Se establecieron las primeras tribus nómadas de lengua indoeuropea, llamadas comúnmente Aqueos, que mezclándose con las poblaciones locales, dieron origen al pueblo griego. La Civilización Clásica está a la base de la cultura moderna, gracias al ideal de los antiguos de realizar un mundo en el cual el conocimiento lógico, la libertad individual y de pensamiento, el valor de la persona y la superioridad en lograr los objetivos fueron motivo de orgullo y de gloria para las generaciones futuras. Todavía hoy, gracias al mérito de personas que produjeron grandes obras de arquitectura, literatura, arte y filosofía, podemos satisfacer nuestro saber y profundizar el conocimiento de nosotros mismo.

El área ocupada por esta población tuvo un rápido proceso de expansión y en pocos siglos logró cubrir la brecha todavía existente con las dos potencias económicas de aquel tiempo: Egipto y Mesopotamia. Las Cicladas, grupo de islas en el sureste del actual territorio griego, gracias a su importancia debido también a sus recursos minerales del subsuelo, se convirtieron en puente natural desde y hacia Asia Menor, donde los intercambios comerciales y culturales fueron alentados con fuerza.
La primera importante civilización urbana surgió en la isla de Creta sobre el final del tercer milenio a.C., gracias sobretodos a sus importantes contactos comerciales con Egipto y Oriente, favorecidos por su privilegiada posición geográfica.
En la isla surgieron diversos núcleos urbanos, construidos a la sombra de palacios imponentes, sedes y exponentes del poder religioso, político y económico. La civilización cretense logró establecer un fuerte control sobre el Mar Egeo hasta las costas sur-occidentales de Asia Menor, permitiendo estabilidad y continuidad a los intercambios comerciales en aquella área geográfica.
La influencia que la cultura cretense tuvo sobre los Aqueos fue inmediata y profunda, inculcando en ellos la gana y el deseo de estar a la misma altura que los vecinos habitantes de Creta y activando así una rápida y extendida actividad de desarrollo:nacieron así nuevos centros urbanos y pequeños estados monárquicos muy bien organizados, como por ejemplo Micenas, lugar de origen de la extraordinaria civilización que se desarrolló después, la Micénica. Como ya hemos dicho anteriormente, estos pueblos de origen indoeuropea, se establecieron en la Península Griega, y en especial en el Peloponesio, mezclándose con los habitantes del lugar y absorbiendo elementos de su tradición, y plasmando su propia esplendida cultura a la vez de la cretense.
Gracias a esta gran expansión, los Aqueos fueron capaces de superar a los cretenses en los comercios marítimos y en las políticas comerciales y llegaron, en 1450 a.C., a invadir la mismísima isla de Creta; después los reinos micénicos se unieron para combatir contra Troya, ciudad que gracias a su posición estratégica en el estrecho entre el Mar Negro y el Mar Egeo controlaba importantes intercambios comerciales, derrotándola y alcanzando el apogeo de su esplendor.
En el 1200 a.C. La cultura mediterránea conocida hasta este momento tuvo una grave crisis por causa de un inmenso movimiento de gentío, conocido ya por los Egipcios, llamados pueblos de los mares, que, arrollando y suprimiendo todas las civilizaciones a las cuales contactaron, tomaron sus territorios y haciéndose nuevos habitantes de aquellas regiones.
Muchas fueron las teorías sobre la procedencia y origen de aquellas gente, a veces parecidas a las contrarias. Una opinión bastante común considera que estos pueblos de grupos nómadas, desplazándose de sus tierras de origen por causa de distinta índole, desde carestía hasta invasiones por parte de otros grupos guerreros, formaron una alianza con los Fenicios, y esto justificaría el desarrollo progresivo de este pueblo, gracias también al hecho de que sus ciudades no sufrieran ningún tipo de saqueo y se salvaran de la destrucción.
En Anatolia fue destruido el Imperio de los Hititas, y en su lugar nacieron pequeñas organizaciones estatales, en Grecia los imperios de los Micenas también fueron aniquilados: toda esta destrucción generalizada, conocida como Medioevo Helénico, tuvo un proceso bastante largo que duró hasta alrededor del siglo VIII a.C., causando la desaparición de los florecientes sistemas económicos utilizados hasta el momento, volviendo a una economía más simple y directa restringida al pueblo, la desaparición de la escritura y como consecuencia el empobrecimiento cultural y financiero de toda el área mediterránea con el efecto de masivas y continuas migraciones por parte de muchos helenos hacia el Oriente y Asia Menor donde fundaron numerosas colonias.
Los cambios políticos traídos por estos nuevos pueblos permitieron todavía el desarrollo de la civilización Fenicia. Los Fenicios, población semítica, establecida en la zona sirio-palestina, se colocaron en el centro del importante punto de encuentro entre Asia, Mesopotamia, Anatolia y Egipto: esta posición estratégica le permitió dedicarse principalmente a la navegación, debido también a la escasez de tierras cultivables, a los comercios y a la transformación de materias primas.
El colapso de los reinos Micenas e Hititas, la falta de un estado grande y poderoso en Mesopotamia hicieron que los Fenicios cada vez fueran más fuertes; establecieron puntos de apoyo en sus rutas de navegación que rápidamente se transformaron en colonias, adquirieron el control en el Mediterráneo y también el papel de mediadores, tanto culturales como comerciales, entre Oriente y Occidente.
En sus puertos llegaban mercancías que después se exportaban a Occidente, donde los Fenicios adquirían materias primas: también eran hábiles artesanos, reconocidos por el trabajo con la madera, con los metales, con las piedras preciosas, con la madreperla y con la famosa púrpura. Desde siempre cuna de civilizaciones importantes y poderosas, la cuenca del Mediterráneo ofrece todavía hoy símbolos y creencias ligados a estas antiguas y esplendidas civilizaciones que lo habitaron; la riqueza de las culturas sucesivas a lo largo de los siglos, mezclándose entre ellas, nos traen de vuelta las tradiciones populares que poco a poco se han ligado a la tierra de donde provienen, a la cual todavía creemos.
Por eso materiales preciosos y extraordinarios como el Coral Rojo adquirieron grandes poderes talismanes y de protección de la vida y amuleto contra el mal de ojo, así como el ojo azul de la región Anatolia, rodeado de leyendas y cuentos tradicionales; otra prerrogativa de esta zona son las inscripciones coránicas, utilizadas como defensa y salvaguarda de cosas y personas, sin olvidar la tradición de la Grecia clásica que se refleja en las manufacturas modernas por la limpieza de las lineas y la elegancia de las joyas.
Importante por el legado cultural también fue la civilización etrusca, donde Italia fue patria, y que todavía hoy día regala hallazgos y vestigios de gran importancia.

SIMBOLOS CIVILIZACION PRERROMANA RELACIONADOS

colgante sol de plata La civilización etrusca