El Calendario Azteca

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El Calendario Azteca – Entre los amplios testimonios que nos han llegado de la civilización Azteca es sin duda la Piedra del Sol, llamada también Piedra de Tenochtitlan, y cuyo nombre en nahuati es Cuauhxicalli, nido de águila, el descubrimiento más significativo, excepcional e inquietante: es una manufactura realizada en una sola pieza, monolito, en roca basáltica de forma circular con diámetro alrededor de los 3,5 m, espesor de 1,20 m. y peso de 24 toneladas más o menos. Realizada a lo largo de 30 años, desde el 1449 hasta el 1479, en su origen estaba pintada en rojo y ocre, colores que acercan a la simbología del Sol, de fuerza y energía, al cual está dedicada. Mucho se ha estudiado y declarado sobre los orígenes y el significado de esta piedra, descubierta a finales de 1790 en la plaza central de Cuidad de México: lo que es evidente es que la Piedra del Sol es sobretodo un objeto celebrador realizado para un evento preciso, la Fiesta del Fuego Nuevo, sucedido en el año 1479, época en la cual la piedra se terminó, ademas de ser un calendario, ejemplo de cuan preparado y competente era este pueblo en el campo de la astronomía. Esta fiesta se celebraba cada 52 años y el motivo es sencillo: los Aztecas disponían de dos calendarios, uno de 365 días ligado principalmente a los ciclos naturales de las estaciones y por consiguiente al pasar del tiempo, llamado por eso calendario agrícola o solar, cuyo nombre era Xiuhpohualli, y otro sagrado, con 260 días, llamado Tonalpohualli, dedicado a los Dioses.
calendario azteca oroEl comienzo de estos dos calendarios coincidía con el paso de las Pléyades al cenit; después de 52 años otra vez se volvía a la misma situación, con los dos calendarios acabados y de nuevo el paso de la constelación: esto indicaba el final de un ciclo y el comienzo del sucesivo. En esta ocasión se quemaba todo lo que se tenía de viejo para empezar una nueva vida en una nueva era. En realidad, la piedra era más conmemorativa que premonitora, porque autorizaba el final completo de un periodo de tiempo.
La elección de un calendario sagrado  TZOLKIN  con 260 días, se debe a razones muy precisas; una vez dicho que este calendario estaba dedicado al Sol, que con su curso y movimiento es la más importante fuente de vida para la Tierra y sus habitantes, el calculo de los días estaba compuesto por el numero de meses, 13, por el numero de días de cada mes, 20: de allí 13×20=260.
Este numero, ademas coincide con el espacio de tiempo que hay entre la siembra y la cosecha del maíz, elemento fundamental para la cultura y el sustento de este pueblo, que en el mito de la creación, revelaba como el hombre había tomado forma a partir de una masa de harina y de maíz. 260 días, nueve meses más o menos, también es el periodo de gestación humana; ademas el tzolkin se utilizaba como instrumento para anunciar los eclipses y los movimientos del sol, de la luna y de los planetas. Este poderoso y extraordinario calendario sagrado funcionaba e influya tanto en el contexto humano como en el terrestre y celestial, fusionando todos los cambios y eventos que tenían lugar en la tierra y en el cielo.
Devotos del Sol como fuente de vida, los Aztecas le dedicaron por completo el calendario, fijando en su interior las fases de mayor relevancia de su propia vida y de su cotidianidad: por eso el nombre común del objeto es Piedra del Sol, y no calendario, definiendo así algo que va más allá del simple discurrir del tiempo.
La Piedra del Sol está formada por ocho círculos concéntricos cada uno de los cuales, ademas de su propia función, es vehículo de tradiciones y creencias del pueblo Azteca y de sus antepasados, resume su historia y puede anticipar su futuro, teniendo siempre como punto de partida el Sol, divinidad creadora y al mismo tiempo medio entre el hombre y el universo.
En el anillo exterior del calendario están representadas dos serpientes, dibujadas con las cabezas mirando hacia abajo y en sus bocas las caras de dos divinidades  TONATHIU  que representaba el día y Xiuhtecutl, la noche, para simbolizar dos fracciones que unidas forman la unidad, las dos versiones de una misma realidad, el cielo en todos su innumerables aspectos. Las serpientes son sinónimos de la Vía Láctea, la galaxia que encierra un sistema solar, y que para los Aztecas equivale a la más extraordinaria fuerza de expansión en comparación con el hombre, ultimo paso antes de alcanzar la totalidad absoluta.
En este contexto el circulo central de la Piedra del Sol simbolizaba el momento de la creación, mientras que el exterior significaba todo lo que limita y rodea la creación conocida.
EL PRIMER CIRCULO
En el circulo central del calendario está reproducida la cara de Tonathiu, Dios del Sol para las culturas más antiguas de Centroamérica, señor y dueño de los cielos y creador de todas las cosas de la naturaleza.
Su representación contempla todos los signos característicos de la divinidad mayor: lleva joyas de lujo como la corona, el anillo para la nariz, narigueras, los pendientes y el collar, ambos de jade; su cabello es rubio para evocar mejor al sol y su lengua alargada con forma de cuchillo, como los originarios de obsidiana, para indicar su sed de sacrificios humanos que tenía que ser alimentada constantemente con sangre, y el corazón humano representado entre sus garras como agarrándose al universo, necesario para que dios tuviera la fuerza de sacrificarse el mismo para así dar vida a la era siguiente.
EL SEGUNDO CIRCULO
Los Aztecas pensaban que el mundo había pasado ya cuatro eras diferentes y que Tonethiu debía tener el deber de dar vida a la quinta.
En el segundo circulo de la Piedra del Sol está reproducida una cruz de cuatro brazos,quinconce, más un quinto elemento añadido, abajo, que representa los cinco puntos relacionados con los cinco días considerados fatales. Los Cuatro brazos corresponden a las Cuatro Eras pasadas y en cada uno aparece la fecha del final de cada periodo. La primera fue la del dios Jaguar, en la cual vivieron los gigantes, derrotados por los mismos Jaguares, ilustrados en alto a la derecha y unidos a el elemento Tierra.
La Segunda fue la de los Vientos, época dominada por los huracanes durante la cual los hombres lograron salvarse gracias a la intervención de algunos dioses que, movidos por la compasión, los transformaron en monos capaces de subirse a los arboles; esta edad está dibujada en alto a la izquierda, y se asocia con el elemento Aria.
La Lluvia y el Fuego fueron los factores decisivos en la Tercera Era: a causa de violentas erupciones volcánicas, los seres humanos, una vez más, corrieron el riesgo de extinguirse, pero también en esta ocasión las divinidades intervinieron para salvarlos transformándolos en pájaros capaces de volar para elevarse lejos de todo peligro. En el calendario esta época está dibujada abajo a la derecha y el elemento es el Fuego.
La Cuarta Era fue la del agua: la vida se extinguió sobre la tierra por el diluvio universal, y otra vez los hombres fueron transformados en peces gracias a la intervención divina y pudieron sobrevivir; esto está en el ultimo cuadro abajo a la izquierda para cerrar este circulo, con el elemento Agua correspondiente.
EL TERCER CIRCULO
El tercer circulo del calendario está dividido en veinte intervalos que corresponden a los días de los 18 meses aztecas, unidos también al calendario sagrado de 13 meses y por lo tanto de 260 días. Solamente cada 52 años se podía realizar la perfecta correspondencia entre los dos calendarios, definiendo así el final de una época y el comienzo de una nueva.
Estos días eran: cocodrilo (cipactli), viento (ehecatl), casa (calli), lagartija (cuetzpallin), serpiente (coatl), muerte (miquitzli), ciervo (mazatl), conejo (tochtli), agua (atl), perro (itzcuintli), mono (ozomatli), hierba divina (malinalli), caña (acatl), jaguar (ocelotl), águila (cuauhtl), buitre (cozca cuauhtli), movimiento (ollin), cuchillo de pedernal (tecpatl), lluvia (quiahuitl), flor (xochitl).
Los veinte días del mes estaban conectados con el cuerpo humano por ser considerado una sola unidad, como los propios días del calendario.
EL CUARTO CIRCULO
El cuarto circulo está constituido por ocho rayos de sol y expresa la relación de este con Venus: de hecho aquí hay cuarenta sectores cuadrados en formas de quincenales que indican la comparación entre las cinco revoluciones de Venus que corresponden a ocho de la Tierra, o sea 5×8=40.
EL QUINTO CIRCULO
Este circulo está reservado al planeta Marte, cuya revolución tiene 780 días, 260×3.
Marte está relacionado con Tlaloc, el agua que hierve, divinidad ligada a la lluvia y a la fertilidad según las creencias aztecas, porque personifica los cuatro custodios de las esquinas del mundo y es el responsable de las lluvias a veces violentas, y al mismo tiempo capaces de provocar terribles sequías. También está relacionado con el comienzo de la transformación, permitiendo a la semilla de pasar a ser planta de trigo, y su adoración es antigua como la de la Luna.
EL SEXTO CIRCULO
El sexto circulo corresponde a Júpiter, llamado por los Aztecas Tezcatlipoca, el espejo negro u espejo humeante, divinidad de la noche y del cielo con estrellas, del norte y de las lisonjas.
Ligado al culto de la Osa Mayor, en cuya constelación desaparece durante un cierto numero de años una estrella, se personifica como dos serpientes blancas o negras según las circunstancias.
Según una Antigua leyenda, Júpiter-Tezcucano perdió un pie, a partir del cual se creó después la tierra.
EL SEPTIMO CIRCULO
Este séptimo circulo está relacionado con Saturno, Xiutecutli, para los Aztecas, Señor del Fuego y de la Guerra para sobrevivir; representado como símbolo por una mariposa, y para los antiguos era la lluvia de de estrellas y de meteoritos. Este anillo está compuesto por 28 pequeños arcos que significan las vertebras de la serpiente y también las revoluciones que cumple el planeta.
Estos últimos tres círculos, el quinto, el sexto y el séptimo, están estrictamente ligados entre sí, porque demuestran la unidad y la relación entre Marte, Júpiter y Saturno. Saturno y Marte crean una sucesión de lazos que unen entre ellos los 20 días de los meses a la Vía Láctea, estableciendo una armonía entre el mundo celestial y el planetario. Los rayos del sol dibujados en forma de flechas unen los cuatro círculos exteriores con los interiores, tocando con las puntas lo que representa la Vía Láctea.
EL OCTAVO CIRCULO
El ultimo circulo del calendario es el de la Vía Láctea.
Las dos serpientes Xiuhcoatl representadas en él nacen del símbolo del 13 Acatl, la fecha sagrada del comienzo del Fuego Nuevo. Las colas de las dos serpientes tienen doce escamas por cada lado para significar los distintos cielos, así como sus cabezas.
El calendario Azteca Piedra del Sol es el monumento realizado para la conmemoración de la Nueva Era, el tiempo en el cual las estrellas indican que la vida tendrá un comienzo nuevo: ellas crean una relación entre el hombre y los diversos fenómenos de la realidad, sean cósmicos, sean agrícolas o cotidianos.
Esta energía se simboliza en las dos serpientes que con sus cabezas y sus colas trazan el centro vertical del calendario; el horizontal en cambio está definido por la linea que se genera uniendo entre sí las garras de Tonathiu. Estas dos hipotéticas rectas con sus correspondientes centros determinan las cuatro direcciones del espacio, expresadas por las cuatro flechas en el Escudo Solar.
La Piedra del sol es un Monolito muy representativo, que recoge y encierra en sí muchos significados: es ante todo la alegoría de la lucha incesante entre las distintas energías artífices de la supervivencia del sistema; un calendario basado en el ciclo solar recalcando la vida cotidiana y las estacione;, una piedra de sacrificio, ligada siempre al Sol que, para poder vivir y otorgar su energía a los hombres, necesita de constantes sacrificios gracias a los cuales y por medio de la sangre de la cual se alimenta, puede renacer.
Como calendario, la Piedra del Sol une los 20 días del mes a las divinidades y a los planetas del sistema solar a su vez conectados:
– Cipactli, divinidad de la vida femenina, y Eecatl, el soplo divino, están ligados a Venus.
–  Calli, señora de la Tierra y diosa de la materia, Cuetzpalin, dios de la danza, y Coatl, la diosa serpiente,
la Madre Tierra, están ligados a Saturno.
– Miquiztli, la diosa de la luna, Mazatl, Marte, y Tochtli, el agave, están ligados a la Luna.
– Atl, todo lo que todavía no se ha creado, Itzcuintli, el señor de los muertos, y Ozomatli,
el señor del canto y de la alegría, están ligados a Marte.
– Malinalli, el dios del vino, Acatl, el dios del castigo, y Ocelotl, el jaguar, están ligados a Júpiter.
– Cuauhtli, los sacerdotes ligados al culto del Sol, Cozcaquauhtli, el buitre, e Ollin, el alma en el momento
en el cual recibe la vida, están ligados al Sol.
– Tecpatl, el sacrificio, Quiahuitl, la lluvia, la vuelta del alba, pero también Tonathiu, y Xochitl,
el alma del Sol, están ligados a Mercurio.

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